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LOS BUFONES
La costa Asturiana depara
sorpresas constantemente, como los Bufones de Arenillas : un auténtico gozo para
los sentidos. Se escucha el mar respirar, bramar, lo vemos saltar por encima de
nuestras cabezas en una nube de gotas ínfimas, con un resoplido o bufido final
que resulta estremecedor y que hace vibrar los acantilados bajo nuestros pies.
Estos saltos de agua son algo
distinto a la acción típica del mar rompiendo en grandes olas contra la costa.
En este caso, el agua aprovecha chimeneas bien definidas y grietas de la caliza
para salir a borbotones a la superficie imitando a los géisers, formando
surtidores que pueden alcanzar más de veinte metros de altura.
Este fenómeno despliega toda su fuerza cuando el Cantábrico está bravío. La
combinación de la pleamar con marejada es la mejor de las opciones para ver los
bufones en todo su esplendor.
La formación de los bufones se
basa en la disgregación de la roca caliza, su disolución en contacto con el agua
de lluvia que penetra por pequeñas fracturas hasta el nivel del mar. La acción
erosiva del oleaje favorece el agrandamiento de estas cavidades originales. Con
el paso del tiempo llega a formarse una cueva en comunicación con el conducto
vertical. Las olas hacen que el aire o el agua que se acumula en la cueva se
compriman y salgan a gran presión al exterior.